domingo, agosto 27, 2006

Confesión a tiempo
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

22/08/2006
De humanos es errar, lo sabemos con certeza.
Hay errores que ocultamos hasta la muerte, pero hay otros que pesan demasiado y solo haciéndolos conocer, logramos liberarnos de su carga.
Gunter Grass acaba de revelarnos su gran pecado.
A los 17 años, se enroló en las “Waffen SS”, e hizo parte de la División Panzer, desde 1944 hasta el final de la guerra.
Su confesión la hizo ante los medios y en la antesala de la publicación de su autobiografía. Por supuesto, dejó estupefactos al pueblo alemán y a los miles de seguidores de su obra, en todos los confines del planeta.
Ganador del premio Nobel de literatura, conciencia moral de la Alemania de la postguerra, su obra, que se inició con “El Tambor de lata”, confrontó el horror del nazismo, mientras él, el gran escritor, se cuidaba de ocultar su participación en él, aceptando solamente una contribución marginal y obligada.
Pero Grass, fue simplemente una víctima más de la propaganda hitleriana. Él, como la mayoría de los niños y de los jóvenes de su época, sucumbieron ante los cantos marciales, dirigidos a una sociedad humillada, con la autoestima por el suelo, propicia para despertar los deseos de venganza, ocultos en todas las almas humanas. Grass como tantos otros, fueron liberados de los controles morales y éticos. Todo para encauzarlos en la brutalidad, en el genocidio.
Cualquier sociedad, alemana, keniana, somali, o colombiana, siempre, pero siempre, está vulnerable a los cantos de guerra.
La propaganda, allá como aquí, entonces como ahora, como en cualquier tiempo, seduce. Encuentra la justificación, los supuestos buenos propósitos de reparar los daños, encuentra la consigna de vencer al mal, encuentra los argumentos para convencer a niños y a jóvenes de una política necrofílica.
La confesión tardía de Gunter Grass, no empaña su grandeza como escritor. Resta, por supuesto, credibilidad a su autoría moral, pero no la liquida.
Hay que reconocer el valor que tuvo para dar a luz la verdad en vida; sabe que debe afrontar las críticas, las más benévolas lo calificaran de hipócrita, las más severas, de traidor.
Muy probablemente nadie hubiera descubierto su secreto. Probablemente, alguien pudiera haberlo hecho. Ahora, Gunter Grass está más liviano. La verdad ha expiado su pasado. La justicia le reconocerá la verdad, y su obra, habrá reparado el error de su juventud.
El ejemplo de Grass, debería ser tomado por muchos de nuestros llamados líderes. Si contaran sus errores, si contaran sus vidas y sus acuerdos, si afrontaran sus verdades, no correrían el riego de que el tiempo les hiciera justicia.

miércoles, junio 14, 2006


Compraventa
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

13/06/2006

En 1993 el presidente de entonces, sancionó la ley que transformó profundamente el sistema general de seguridad social en salud.

En concertación con el Congreso de la República, ese gobierno impulsó una reforma que acomodaba la prestación de servicios de salud, al modelo adoptado por presiones internacionales y que en resumen, convierte todo lo público en privado y todo lo existente en mercancía, en objetos de lucro, regulado al final por una gran organización global, la Organización Mundial de Comercio.

Justificaron la reforma con los siguientes argumentos:
Baja cobertura del modelo existente.
Corrupción en el sistema de salud. Ineficiencia e inequidad en la prestación de los servicios.
Se propuso entonces universalidad, equidad y solidaridad.
Incrementaron los aportes al doble.
Trece años después no hay universalidad, cuatro de cada diez colombianos no tienen acceso a los servicios, los que en teoría tienen el derecho, en la práctica no logran ejercerlo y quienes lo hacen, requieren mucha, pero muchas veces, de tutelas para obtener una mediana atención, que casi en ningún caso es oportuna.
El sistema está diseñado en forma no equitativa, pues hay varios “planes obligatorios de salud”, uno subsidiado, otro contributivo y otro de subsidios parciales y es además tramposo.
Por ejemplo, para el régimen subsidiado se tiene derecho al llamado cuarto nivel, pero no al tercero. Se tiene derecho a ser atendido para enfermedades tales como el cáncer o las cirugías del corazón (IV nivel), pero no se tiene derecho a que se le practiquen los exámenes de diagnóstico correspondientes (III nivel). Es como tener derecho a entrar a un cuarto piso, para lo cual es indispensable pasar por el tercero, a cuyo acceso se está prohibido.
Sin corregir la cobertura, ni la inequidad, ni la ineficiencia, la reforma del 93 no fue solución. Tampoco disminuyó la corrupción. ¿O sí?
En cambio, exterminó la relación médico paciente, destruyó las bases humanísticas y profesionales de la medicina, enriqueció desproporcionadamente a los comerciantes, es decir a los intermediarios en la prestación de los servicios, y deterioró los índices de salud pública.
La culpa, si cabe el término, no es de los comerciantes. Ellos están ahí para hacer negocios, es decir comprar y contratar barato y ofrecer servicios al menor costo que les permitan. Y en Colombia todo ha sido permitido.
Mientras el modelo de seguridad social se fundamente en la consideración de que los pacientes, los médicos, las enfermeras, los hospitales, los medicamentos, las funerarias, la comida de los hospitalizados, los insumos, son mercancías y objeto de negocio, no habrá esperanza, ni siquiera con cobertura universal, pues ella solo logrará mejorar el negocio, pero no la atención de los enfermos. El control y la propiedad de todo, en una sola entidad, es lo que han dado en llamar integración vertical.
La reforma que se hundió, era una reforma mínima, yo diría que casi cosmética, pero afectaba a la Empresas Promotoras de Salud (EPS), limitando la Integración vertical. Y ningún negociante permite, mientras pueda, que se limite su quehacer con las mercancías. Los negociantes de la salud, como saben comprar y vender, compraron para luego vender mejor.
El comercio es la salud para una nación, pero la salud de los nacionales no debe ser objeto de comercio. Mucho menos regida por el libre comercio.

martes, junio 06, 2006

Soledad en red
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

06/06/2006



Una característica de los tiempos actuales es la de la soledad.

La paradoja moderna se constituye, en la medida que los seres humanos viven en mayor número en grandes centros urbanos donde pierden la memoria de sus vecinos, de los olores, de los sabores, para terminar adoptando nuevos hábitos comunes a muchos, pero dentro de un anonimato que los aísla y los condena a la soledad.
No pareciera que tal condición resultase en beneficio para los habitantes del planeta. Para algunos, la soledad está reservada para los seres excepcionales, ya sean éstos deidades o bestias. En cualquier caso, al menos las religiones han desaconsejado la soledad.
La vida contemporánea ha endiosado a la ciencia y a la tecnología, las cuales hoy nos brindan muchas ayudas para valernos solos, y cada día depender menos de los demás. No obstante, se acepta casi por consenso, que nada de lo científico o de lo tecnológico ha conseguido la felicidad.
En el mismo sentido, le escuché al gran intelectual William Ospina, que la humanidad ha vivido muchos más tiempo, sin los recursos de la actual tecnología que con ellos, demostrando fehacientemente, que no son indispensables para la humanidad.
Muchos adelantos de la ciencia cobran al planeta por su uso. Miles de especies han pagado con su extinción la utilización de los mismos. La pregunta que surge es: ¿ La especie humana sobrevivirá a sus creaciones?
Una de las tecnologías que más han revolucionado al mundo contemporáneo es la de la Internet. Concebida para uso militar, se expandió a todos los aspectos de la cotidianidad, con una fuerza inconmensurable.
Ha revolucionado a la pedagogía. Recientemente fueron expulsados de una importante universidad colombiana, alumnos acusados de plagiar trabajos ya publicados en la red. Se sabe de un alumno “ilustrevich” que hizo lo mismo impunemente.
La Internet sin embargo ha favorecido la soledad. ¿Para qué ir a la biblioteca pública si desde la intimidad de mi alcoba puedo consultar toda la información posible? Además evito coincidir con algunos congéneres.
La intimidad de la alcoba ha ido más allá de la consulta de información para una tarea o para una tesis. Millones encuentran, gozan y se hacen adictos a la sexualidad cibernética.
Algunos buscan compañía mediante la red. Son los menos. La mayoría buscan estar solos en la realidad, pero acompañados de millones en la virtualidad, para fantasear, exhibirse o simplemente observar. Lo que ayer fue estrictamente privado hoy se ha colectivizado y convertido en público dice Gerardo Guiza, ensayista mexicano.
Humanos de todas las condiciones, credos y razas viven su erotismo y estimulan placeres ajenos en la red. El erotismo normado por la sociedad se hace añicos por la sexualidad presente en la Internet.
Nuestra especie ha sobrevivido por los instintos básicos que le permitieron a Freud cuajar su concepción de la “livido”: el deseo de comer y el deseo sexual para garantizar la reproducción. El segundo necesariamente en compañía y el primero preferiblemente.
Si los humanos resuelven el deseo sexual por la Internet, sobrevivirán a la amenaza del sida, pero probablemente sucumbirán al virus responsable de la soledad.

martes, mayo 30, 2006

Poder
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

30/05/2006

Un reconocido dirigente político, pocas horas antes del inicio de las elecciones me advirtió del triunfo de Uribe con el siguiente comentario: Nadie pierde una reelección inmediata. Tendría que ser alguien muy tonto, quien teniendo el poder no se reelija y Uribe no tiene un pelo de tonto. En la reelección no juega lo bueno o malo que haya sido el gobierno, lo que se impone es la fuerza del poder.

Con tan contundente argumento, no pude conciliar el sueño, y mis cuentas electorales que permitían deducir una segunda vuelta y tres millones o más de votos para el candidato liberal, se me enredaron.

Y tuvo razón el experimentado político, como también fueron validadas las encuestas.

Ganó Uribe y ganó la abstención, la cual creció en forma preocupante. La mitad de los colombianos optaron porque la otra mitad decidiera.

Los serpistas fuimos triturados electoralmente y el responsable no fue el presidente. El liberalismo cometió el gran error de entregarle la conducción a César Gaviria, quien nunca fue líder, pero que además era ingratamente recordado por su apertura económica. Esto último hacía poco creíble la oposición del liberalismo al TLC.

Gaviria desconoció el mandato del Congreso liberal de citar a una nueva asamblea liberal si no se daba el acuerdo entre aspirantes a la candidatura presidencial por el liberalismo. En cambio, se obstinó en una consulta coincidente con las elecciones parlamentarias, consulta ésta, que desgastó a los candidatos y que fue perniciosamente tardía.

Serpa afrontó una campaña sin recursos y sin partido, el cual estaba controlado por falsos amigos. Sus verdaderos amigos, alrededor de un millón trescientos mil, acudieron a las urnas, pero ni los seguidores de Pardo, Gonzáles o Rivera, ni los amigos de Gaviria, respaldaron al candidato del liberalismo.

Gaviria desconoce el mandato del Congreso liberal tanto como desconoce a los estatutos, los cuales piensa reformar a espaldas de la colectividad. En forma errática ha dirigido al partido y más que oposición al gobierno ha adelantado un enfrentamiento personal con el presidente de la República. El proceso de modernización del liberalismo en lo programático, en lo ideológico y en lo estatutario, Gaviria lo engavetó y optó por un manejo autocrático.

La derrota tiene responsables. Gaviria debe citar en el menor tiempo al Congreso del partido y renunciar ante él, no sin antes rendir cuentas por su actuar. Se me ocurre un triunvirato para que tome las riendas de la restauración del liberalismo: Juan Manuel Galán, Iván Marulanda y Piedad Córdoba.

En breve, vendrá la contienda por los poderes locales y la organización del partido deberá ser eficiente y la orientación clara y definida. En Santander y en Bucaramanga la tercera parte de los electores votaron por Serpa. Es de gran responsabilidad afrontar esa realidad matizada con las grandes dificultades de hoy.

Horacio Serpa hizo una campaña heroica. Con buen programa, defendido hasta con los dientes, bien acompañado de Marulanda, con precarios recursos, pero con demostración de capacidad y de coherencia en la defensa de los pobres de Colombia que no lo acompañaron.

El resultado electoral me hizo acordar de lo pronunciado alguna vez por Tito Livio: “Casi siempre sucede que la parte mayor vence a la mejor”.

martes, mayo 23, 2006

El desdén produce desdén
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

23/05/2006



La poderosa Caracol, preparó un formato en horario triple A, el pasado domingo y a medida del presidente candidato, para satisfacer su estrategia de no debatir con contradictores informados y de peso, pero en cambio si abrir plaza en la pantalla, respondiendo a preguntas de un grupo de periodistas afectos, en tanto los otros candidatos seguirían en turno, con periodistas que en algunos casos mostraron francamente su sesgo y fastidio hacia determinados personajes.
Sin embargo, Uribe los despreció tanto como al resto de los colombianos, y minutos antes de lo acordado, canceló su presencia en el sitio especialmente preparado para Él, en un lujoso hotel de Cartagena.
Posiblemente los asesores consideraron inconveniente su participación seguida de sus opositores. Tal vez su mal genio lo traicionó. Posiblemente la astucia no se vea bien al lado de la inteligencia.
Porque lo que pudimos ver por parte de Serpa, Gaviria y Mockus, fue un alarde de brillo intelectual .
El filósofo reiteró su postura intelectual y política, apegada a una derecha decente, donde los fines no justifican los medios, respetuoso de lo diferente, pero a mi juicio equivocado en la comprensión del papel de Colombia en la globalización, y acertado en la aproximación del valor de lo pedagógico en la reconciliación y en la reformulación de una sociedad donde la justicia no sea sacrificada.
Carlos Gaviria ratificó su honestidad política, exhibió su gran preparación de estadista, pero sobre todo dejó ver su agudeza intelectual. Tuvo dificultades para sintetizar sus propuestas de gobierno, pero dejó claro acerca de la necesidad de transformaciones profundas el actual modelo político y económico.
Brillante, pero muy brillante la presentación de Horacio Serpa. Elegante, ponderado, tolerante, respondió algunos ataques más que preguntas, y concreto fue también ante las mismas. Demostró que su hoja de vida al servicio de la sociedad, tanto en la justicia, como en la política, es inalcanzable por parte de sus competidores.
Los televidentes pudimos leer su talante de demócrata, y su condición de hombre capaz de superar y vencer todos los obstáculos. Su vida es un ejemplo de solidaridad y de capacidad inigualables. Propuso un nuevo contrato social, donde los empresarios tendrán todas las garantías, aumentarán sus capitales, pero deberán cumplir la obligación constitucional de darle a la propiedad una función social.
Su programa de vivienda y empleo ha sido avalado por economistas afectos y desafectos a su proyecto político. Ratificó el candidato liberal su compromiso con los pobres de la patria para brindarles todas las oportunidades mediante la educación, el acceso a la salud y el ingreso estable y justo.
Firmes en la reconciliación pero firmes en la seguridad, dijo Serpa, advirtiéndonos de la necesidad de redistribuir equitativamente la riqueza mediante una reforma tributaria, donde los que más posean y mas renta e ingresos obtengan, pues más impuestos paguen. Lo anterior para invertir en mejores condiciones para los débiles, y de esa manera aumentar la demanda interna, incrementar la productividad y mejorar el empleo en número, estabilidad e ingreso.
Convenció Serpa. Convenció su programa, convenció su alma, su capacidad y su inteligencia. Demostró que un partido liberal que hace dos meses obtuvo más de dos millones y medio de votos, el próximo domingo movilizará más de tres millones de sufragios.
Por lo tanto habrá segunda vuelta y presidente santandereano.

lunes, mayo 22, 2006

¡A la carga!
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

16/05/2006

Tuve la feliz ocasión, de asistir a una gira de campaña, con Iván Marulanda, Juan Manuel Galán, Mario Suarez, Jaime Durán, entre otros dirigentes liberales, difundiendo el programa del candidato Serpa.

Hacer proselitismo político por una causa justa y en compañía de personas pulcras e inteligentes, es una experiencia común en el liberalismo y muy difícilmente repetible en algunas otras corrientes políticas.

Con ponderación, Marulanda y Galán , notificaron a los santandereanos, la necesidad de defender los restos de nuestra democracia, del proyecto político criminocrático, que avanza en Colombia, mediante el empoderamiento de los delincuentes, y la toma de los espacios económicos y políticos, y ante la mirada impávida y el desconcierto de los ciudadanos.

El pragmatismo extremo de algunas corrientes políticas, ha abierto sus puertas sin miramientos, y con un discurso contradictorio, apoyado en una eficiente propaganda, sustentada en el viejo principio de que si no tienes como convencer, debes confundir.

Y nada más efectivo para confundir, que defender posiciones antagónicas. El diablo haciendo hostias, es el cuadro que exhiben para la contemplación de los electores.

Marulanda, compañero de siempre de Luis Carlos Galán, y Juan Manuel, el hijo del líder asesinado por las mafias, coincidieron en señalar que Serpa representa el viejo anhelo de los colombianos por una sociedad justa, decente y en caminos de progreso. Para ello, hay necesidad de condenar socialmente la delincuencia y la inmoralidad en el ejercicio de los asuntos de la política y del Estado, al tiempo que se reivindica el viejo criterio del que la haga, la pague.

El candidato a la vicepresidencia expuso los pormenores del programa de construcción de un millón de viviendas populares sin cuota inicial, sus fuentes de financiación, y el impacto de dicho programa sobre un millón seiscientos mil nuevos empleos.

En educación, está el compromiso para brindarle a la niñez colombiana, las garantías en materia de salud, nutrición y movilidad, para un acceso real a una educación de calidad, al lado de un mejoramiento en las condiciones de contratación y en las oportunidades para los maestros.

No se construye futuro para las familias colombianas sin un empleo formal y estable, dijo Marulanda. El gobierno de Serpa, adelantará una contrarreforma laboral, que devolverá a los trabajadores, estabilidad e ingreso digno.

Los liberales ofrecemos devolverle las tierras a los desplazados, víctimas del despojo por parte de narcotraficantes de todos los colores, y adjudicación de predios a los campesinos pobres, bajo el entendido que la paz se construye llevando democracia y progreso al campo.

Propuestas en materia de paz y acuerdo humanitario, en salud, en relaciones comerciales e internacionales, fueron expuestas a miles de dirigentes de la provincia santandereana en este fin de semana, como preámbulo al encuentro que sostendrá el candidato Serpa, el próximo sábado 20 de mayo, en CENFER, a las dos de la tarde, con los dirigentes liberales de todo el departamento.

Con Horacio Serpa, con Iván Marulanda Gómez, con Juan Manuel Galán, los liberales podemos ofrecer un presente y un futuro, que ningún otro partido, puede mostrarle a los colombianos.

Por tal razón, podemos repetir con entusiasmo la consigna: “Por la libertad, por la dignidad, por la justicia: ¡A la carga! Y lo que ha de menester que sea”.


¿Podemos preguntar?
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

09/05/2006

Nuestra cultura castiga las preguntas. Desde que tengo memoria he sido testigo de lo anteriormente dicho.
En la infancia la mayoría de las preguntas simplemente no obtuvieron respuesta. En el mejor de los casos, la mayoría de las respuestas obtenidas a nuestras inquietudes fueron absueltas con engaños. (La procreación, el Niño Dios, la diferencia anatómica entre hombres y mujeres, etc.).
El engaño como reivindicación de la inocencia. La inocencia, es casi como la ignorancia, o es la misma ignorancia, o es peor que la ignorancia.
Inocentes llegamos al sistema educativo. Allí, el preguntar nunca fue estimulado, en muchos casos fue desaprobado. Una pregunta que pusiera en evidencia la ignorancia de algún profesor, resultaba en ofensa y por tanto, en castigo o animadversión.
La mayoría, siempre tímidos, esperábamos a que algún compañero desparpajado preguntara sobre el asunto del cual posábamos haber comprendido, pero que en verdad no habíamos entendido ni jota. Detrás de aquel ignorante hecho evidencia, nos escudamos siempre los ignorantes cobardes.
El miedo a preguntar, tanto como la cobardía, son parte de nuestra cultura. Nos resguardamos en las creencias, para no confrontar el trabajo implícito en la actividad de preguntar. En alguna parte aprendí, que ser investigador es tan simple, como ser capaz de preguntar el por qué, de las cosas de nuestro interés.
Como casi no preguntamos tenemos pocos investigadores. Como hay pocos preguntones, tenemos precaria ciencia colombiana. En este campo no es la cobardía, la mala influencia cultural, sino la pereza intelectual.
Nuestro sistema político no ha gustado de los preguntones, por eso la censura a los medios o la autocensura de los mismos, ha sido la constante histórica, con pequeños y cortos oasis. La perversa desinformación ha sido la constante.
Nuestra política consiste en venderle miedos a cobarde e ignorantes.
Yo que como colombiano soy un ignorante y cobarde, me escudo en quienes se han atrevido a preguntar, y he encontrado las siguientes preguntas entre muchas sin respuesta:
¿Quien asesinó a la hermana de César Gaviria?
Asesinaron al líder liberal Luis Carlos Galán. En ese entonces, la investigación oficial nos engañó, mostrándonos a un señor Hasbum y a su banda, al final inexistente, en un falso escenario, con unas armas que no eran, un apartamento de la calle 19, y muchas botellas de licor. Todo resultó falso. ¿Qué pasó? ¿Quién respondió?
¿Por qué los éxitos de las fuerzas policiales son logros del gobierno, pero sus actos de corrupción no comprometen al mismo?
De nuevo, miembros de la policía en el Atlántico se ven involucrados con grandes cargamentos de cocaína. El narcocultivo creció en un 26% el último año en Colombia.
¿Usted votará por Serpa?
Serpa es un santandereano con la capacidad de vencer las dificultades, con una experiencia exitosa e inigualable en las tres ramas del poder público, con un claro compromiso con las clases medias y pobres de Santander y de Colombia, con un excelente programa de gobierno. Es ponderado y tolerante pero con mucho carácter ¿Hay otro mejor?
¿Le teme usted más a la democracia, que al narcoparamilitatismo o que a las FARC?
Hay mucho por preguntar. Entre tanto espero que una gran manta roja combinada con amarillo, colores que visten al Dalai Lama, arrope pronto a Colombia.

martes, mayo 02, 2006

¿Muy pingos?
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

02/05/2006
Todas las guerras han tenido motivación económica con diferentes pretextos, en distintos tiempos y en diferentes lugares
Muchas naciones se arman para dominar a otras, para apoderarse de los recursos conquistados, para conquistar mercados para sus productos.
Nosotros, los colombianos, nos hacemos la guerra, nos matamos unos a otros, para que gentes de otras partes exploten nuestras riquezas, nos vendan sus productos, en tanto que a los nuestros, les cerramos las puertas. O lo que es peor, abrimos expectativas a costa de renunciar a certezas.
Al lado de las dificultades generadas por el entorno mundial, somos campeones en crearnos nuevos y difíciles obstáculos para nuestro progreso.
El principal proviene de nuestra propia mente. Imaginamos estar mejor de lo que estamos; tenemos falsa conciencia de ombligo, creyéndonos que el mundo se preocupa por nosotros, aceptamos lo foráneo como lo mejor, en espera que algún extranjero nos regale la receta mágica que solucione nuestra desgracia. Mientras, negamos la construcción colectiva, porque una fe ciega, en el poder de un solo hombre, nos lo impide.
El mundo ha concentrado la riqueza en unas cuantas corporaciones, las culturas han perdido terreno frente al modo de vida americano, las enfermedades aumentan por culpa de dicha cultura, no obstante los avances de la ciencia.
La ciencia avanza a medida de las necesidades de la industria y de sus ganancias y no por cuenta de las necesidades del hombre.
Los colombianos contamos con uno de los nuestros como poseedor de la fortuna número 140 del mundo. Al lado de ello, podemos comparar nuestras vidas con las de Sudan, Nigeria y el Congo.
Nuestra sociedad es de las más inequitativas del planeta, dos personas concentran el 10% de Producto Interno Bruto (PIB).
K. Galbraith, el sabio economista que predijo la concentración de la riqueza en pocas corporaciones y el aumento del hambre mundial, acaba de morir en Philadelphia. El asesor de Keneddy y de Clinton murió habiendo comprobado sus apreciaciones como ciertas. En nuestro patio, los más de los economistas y de los políticos, no quisieron creer en Galbraith. Tampoco ahora le hacen caso a Stiglitz.
Para nosotros, cambiar nuestro modelo de desarrollo, es un imperativo para lograr el progreso, pero también para allanar el camino hacia la paz. Otros, suramericanos también, lo han intentado y lo han logrado. Perseverar en el modelo actual nos mantiene en la guerra y en el atraso.
Tenemos quiénes lideren el proceso hacia adelante. Horacio Serpa, Iván Marulanda, Mauricio Cabrera, César González. Tres santanderanos y un paisa y muchos más y muchos más santanderanos.
Muy pingos, si no creemos en ellos. jaimecalde@yahoo.com

Contradicciones
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

25/04/2006

La renuncia de Venezuela a continuar en la Comunidad Andina, afecta gravemente a los intereses de los empresarios colombianos..
Chávez ha aducido razones económicas y políticas. El TLC acordado con Colombia y Perú, marcó fuertemente el suceso.
Para el gobierno Uribe, la decisión política de firmar cuanto antes la propuesta norteamericana, significó mayor complacencia del imperio a su gestión, por cuenta de arriesgar las relaciones comerciales con su mejor socio, la hermana y vecina república Bolivariana.
Colombia vende a Venezuela el 40% de sus exportaciones, con la característica de que la manufactura de tales productos, es la que apalanca el mayor porcentaje del empleo nacional.
Al complicarse la relación comercial por la decisión política, los empresarios colombianos encuentran ahora una gran contradicción con su presidente, que hoy están analizando, pues si bien es cierto que han sido los más ricos, los favorecidos con este gobierno, la dificultad creada, complica la conveniencia de un segundo mandato, al que Chávez le ha mandado un mensaje claro: con Uribe ni pío.
Una segunda contradicción entre el gobierno y los sectores empresariales, es la creciente infiltración de las mafias de la mano del para-militarismo, en la vida económica y política del país.
Para los sectores no contaminados, resulta cosa de tiempo, el que sus empresas pasen a ser propiedad de quienes han venido legalizando sus fortunas, y por ende el poder político derivado del control de la economía, también cambie de manos.
La creciente toma de los cargos ejecutivos de elección popular y también en las corporaciones públicas, se ha acompañado de la infiltración en las agencias gubernamentales, lo que ha repercutido en claras decisiones de orden legal y otras francamente delictivas, por medio de las cuales se han lavado dineros y se han confirmado propiedades y poder.
No encuentro explicación diferente, a una contradicción entre la plutocracia y la oligarquía colombiana, con el gobierno, la difusión retrasada por parte de la revista Cambio y luego Semana, de la declaración comprometedora con graves acusaciones, del ex jefe de informática del DAS.
La declaración fue rendida ante la Fiscalía hace algún tiempo, pero pareciera que la aristocracia colombiana, hoy la hace pública pues ve amenazada su estabilidad con un segundo mandato de un gobierno, que no puede eludir que durante estos cuatros años, se han presentado grandes escándalos relacionados con narcotraficantes.
Tierras objeto de extinción de dominio, de regreso a testaferros de las mafias. Préstamos de FINAGRO a implicados en narcotráfico. Eliminación de antecedentes judiciales a delincuentes extraditables y permisividad con el ingreso de delincuentes que lavaron grandes cantidades de dinero. Y por si fuera poco, los narcocultivos han crecido un 26%, según las autoridades americanas.
La columnista María Isabel Rueda, conocida por su furibismo, escribió en su última columna: “Hecho confirmado: que al DAS se lo tomó el paramilitarismo”.
El Espectador subtituló: “El gerente saliente de la campaña Uribe en el Magdalena recibió recursos del pagador del magnicidio de Guillermo Cano”.
Ese gerente, es el mismo Raúl Montoya que el candidato presidente defendió rabiosamente ante las cámaras.
Alguien duda de la presencia de la politiquería y de la corrupción en la Colombia de hoy? ¿Alguien sabe si la guerra está logrando los objetivos propuestos? ¿Alguien me puede decir si la cultura de las mafias se está apoderando de la sociedad colombiana?